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viernes, 29 de septiembre de 2017

MI PARTICULAR HOMENAJE A CATALUNYA




¿Con qué legitimidad el Estado Español aplica sus propias leyes cuando ha dejado impune el genocidio franqusita?


No hay base legítima en la Transición. La Oligarquía, la Iglesia y el Ejército dan un golpe de estado contra la República y provocan una guerra civil. Franco es exaltado a la Jefatura del Estado como Caudillo de España por la Gracia de Dios. Implantan una sanguinaria dictadura hasta la muerte de su principal criminal. Los herederos legitimos del franquismo imponen la monarquía bornónica y dictan una constitución para que todo siga atado y bien atado. Con la complicidad de todos los que vinieron del exilio, salieron de las cárceles y surgieron de la clandestinidad, puesieron en escena una auténtica farsa. Una ley de amnistía para los verdugos y las vítimas dejó las cosas como estaban. Los vencedores impusieron sus condiciones. Con el desrrollo económico la Transición se le vino a llamar modélica. Pero la verdad es que la reconciliación después de aquel enfretamiento fratricida está pendiente. 
Con estos precedentes Catalunya está en una via de legitimidad que no tiene el Estado. ¿Con qué legitimidad el Estado Español aplica sus propias leyes cuando ha dejado impune el genocidio franqusita? Los franquistas del Partido Popular han perdido el tren de la historia, la vergüenza y la legitimidad. Además de no condenar la dictadura forman parte de una banda criminal. Y ahora permanecen pasivos ante lo que el pueblo catalán pueda hacer. No conocen al pueblo catalán. Hay que vivir con ellos y entre ellos para seber de lo que son capaces. 
¿Cómo un corrupto como Rajoy con ministros y el Fiscal General del Estado recusados en el Congreso de los Diputados, va a resolver el conflicto catalán?

GALERÍA DE IMÁGNES








 





 

















 




 











 

MAGISTRAL ARTÍCULO DE VICENÇ NAVARRO




sábado, 23 de septiembre de 2017

CARTA AL GOBIERNO ESPAÑOL



PARLAMENTO DANÉS (FOLKETINGET)

Diputados daneses dejan en evidencia al Gobierno español con el envío de una demoledora carta acerca del 1-O

El Gobierno del Reino de España ha recibido una carta firmada por varios diputados daneses en la que le reclaman diálogo con las autoridades de Catalunya. La misiva, que cuenta con el sello del Parlamento de Dinamarca, cuestiona la existencia de democracia en España y ha sido compartida, vía Twitter, por el presidente de la Generalitad, Carles Puigdemont.
Esta es el contenido íntegro de la carta:

Nosotros como miembros electos del Parlamento danés, Folketinget, nos gustaría expresar nuestra más sentida preocupación viendo la situación en Catalunya, la cual ha llegado a un punto crítico.
Instamos al Gobierno español a jugar un rol constructivo que anime el diálogo político, enseguida.
Esta semana hemos visto otra vez, como llevamos haciendo durante seis años, en torno a un millón de personas en Catalunya saliendo a las calles de manera pacífica, pidiendo un referéndum.
No entendemos porque las autoridades españolas no están reaccionando ante esta petición, y porque no hay voluntad de establecer un diálogo e intentar enderezar este problema político.
En una democracia, las amenazas judiciales y las respuestas legales no son la solución. Los políticos, no los jueces o las fuerzas policiales, son los que tienen que resolver las tensiones políticas en cualquier país europeo y democrático.
Los debates en el Parlament Catalán —de hecho, en cualquier Parlamento democrático— no pueden llevar a un proceso judicial a cargo del Gobierno español contra el Presidente catalán y su equipo, en medio de la erosión de la separación de poderes.
Las acciones represivas de los últimos días, las crecientes amenazas a funcionarios, diputados, alcaldes, medios, compañías y ciudadanos no pueden ser la solución de cualquier problema político.
Nosotros, diputados que representamos un país democrático, estamos cada vez más preocupados por esta aparente falta de habilidades políticas para hacer frente, a lo que es esencialmente, un reto político.
Es necesario involucrarse, cuanto antes mejor, en un diálogo político: la única manera de suavizar las tensiones y acompañar las transformaciones. Ponerse de acuerdo y la colaboración serán las únicas formas de lograrlo.


CONGRESO DE LOS DIPUTADOS 


sábado, 16 de septiembre de 2017

JULIO ANGUITA UN HOMBRE SABIO Y HONRADO




Julio Anguita en estado puro, ofreciendo su impresión sobre el soberanismo catalán. Las redes han recuperado en las últimas horas este vídeo en el que el ex coordinador federal de Izquierda Unida expresa su opinión sobre la situación catalana. Está grabado en noviembre de 2015, durante la presentación de su libro 'Atraco a la memoria’, en el momento en que aún no se había formado el nuevo Gobierno catalán presidido por Puigdemont.
Ahora ha vuelto a ser colgado en Youtube y compartido en redes sociales como Facebook o Twitter, donde suma decenas de miles de visualizaciones en las últimas horas.
"Vamos a un choque de trenes conducidos por auténticos insensatos, mentecatos y corruptos” […] “Este choque se viene preparando porque nunca se ha querido abordar el problema de un estado plurinacional que es el español…”, decía entonces.
El veterano político expone en 10 minutos su visión histórica del asunto desde la transición, pasando por los continuos pactos de los gobiernos españoles con la derecha soberanista catalana y sus intereses comunes.
“Si hubiera habido un dirigente o un Gobierno español con inteligencia política y valor cívico se hubiese resuelto el problema. España tiene reconocido el derecho de autodeterminación firmado por el rey Juan Carlos en el BOE el 4 de abril de 1977” [...] "En aquella época, en la ‘década prodigiosa’, tanto en Catalunya como en Euskadi la gente no votaría independencia”, explica. Y añade: “Pero a la gente hay que preguntarle, porque si la gente optara por la independencia para mí eso es sagrado. Ahora bien, que después sepan a qué atenerse. Que sean consecuentes con lo que hay”.




ALOCUCIÓN SOBRE EL CHOQUE DE TRENES

EL FUTURO



Editor: Pedro Taracena Gil



lunes, 11 de septiembre de 2017

CATALANIZAR ESPAÑA






José María Carrascal
Periodista de «ABC" (Madrid)



No se asusten. No se trata de abogar por el dominio del catalán sobre el resto de los españoles; no se trata de sustituir la hegemonía madrileña por la barcelonesa. Además, dudo que a los catalanes les interesase. Los catalanes perdieron, hace mucho tiempo, sus ambiciones hegemonistas - más o menos desde aquel episodio fulgurante de los almogávares - y desde entonces se han dedicado a su propio florecimiento, en vez de malgastar energías en subyugar a los demás.
Tal vez porque fueron los primeros, entre los pueblos de Europa, que comprendieron que imperialismo es contrario a democracia. Hay que temer muy pocas cosas de los catalanes, y la que menos, afanes de señorío.
Lo que aquí sugerimos es cosa muy distinta y más profunda: que la catalanidad pase a ser parte operante del alma española, hasta ahora no fecundada por ella: que el hecho catalán no se reduzca a aquella esquina, sino que se incluya en el resto de la nación, no para aplastar lo que es genuino de cada tierra, sino para ensancharlo, potenciarlo y enriquecerlo, haciéndolo más apto para la nueva situación que España inicia.
Una de las mayores desgracias que ha sufrido nuestro país, es lo que ha venido presentándose como "espíritu español", apenas impregnado de catalanismo, cuando debería haber sido uno de sus ingredientes principales. Bien distinto nos hubiera ido, muchas desventuras nos hubiésemos ahorrado, de haber ocurrido así. Pues pudo haber tiempos en que, para ser algo en el mundo, lo mejor era descabezar moros, cruzar cordilleras o conquistar imperios con una docena de hombres.
Pero esos tiempos han pasado hace muchos siglos, y al empeñarnos en sujetar el alma española a
tales características, la hemos empequeñecido, mutilándola y haciéndola poco apta para las nuevas circunstancias.
No recuerdo quién dijo, que la única forma de hacer una nación moderna de España, era llenar el país de suizos o ingleses.  ¡Y eso teniendo al lado a los catalanes!   ¡Qué ceguera ¡ ¡Qué desatino!
Cataluña ha sido la gran desconocida para el resto de España; desde luego más desconocida que Francia, Italia, Inglaterra o la misma Alemania. Se conoce más la literatura rusa que la catalana, y nuestro conocimiento de Cataluña, está hecho a base de cuatro lugares comunes, todos ellos erróneos cuando no agraviantes.
Sólo los que, por azares de la vida, hemos tenido la suerte de que nuestras familias fueran a residir allí, pudimos darnos cuenta de las enormes diferencias que hay, entre lo que se cree en el resto de España que son los catalanes, y lo que son en realidad.
España no tiene que ir fuera de sus fronteras a buscar virtudes cívicas modernas: las tiene dentro de ella misma en Cataluña, y no me refiero sólo a la laboriosidad, al sentido organizador y de empresa, a la iniciativa. Me refiero a algo más valioso y raro: a la mezcla de tradición y modernidad que hace a los países a la vez estables y dinámicos, al espíritu de cooperación, sin el que una nación no pasa de reino de taifas; al respeto a la intimidad ajena, algo prácticamente desconocido en el resto de España, y que tal vez sea la cualidad más preciosa del espíritu catalán. Todo ello lo necesita España, hoy más que nunca, pues es con esos mimbres con los que se teje auténtica democracia. Sin ellos de poco sirven Constituciones, partidos, urnas.
Cataluña viene adelantándose durante los últimos siglos al resto de España, y la gran tragedia de ésta ha sido no seguir la dirección que le marcaba la que, a fin de cuentas, era su avanzadilla europea. ¿Ocurrirá otra vez algo parecido? ¿Se construirá la nueva democracia española con la colaboración de los políticos catalanes, o seguirá ignorándoseles? Y cuando hablo de políticos catalanes no me refiero a los de allí nacidos, para pasar luego por el filtro de Madrid: me refiero a los catalanes cien por cien, gentes que nos digan las cosas un poco bruscamente, sin rodeos: que nos transmitan su sentido común, su instinto práctico, su conciencia de responsabilidad individual y colectiva. Algo que estamos necesitando cada vez más angustiosamente.
Cuando oigo decir a personas sensibles, inteligentes, que Cataluña no puede separarse "porque el Ejército no lo permitiría", siento como un puñetazo en plena cara. ¿Pero todavía estamos con éstas? ¿Todavía no hemos aprendido?
No. Cataluña no puede separarse porque la necesitamos, hoy más que nunca, y hay que decírselo cuanto antes, bien alto, sin rubores, sin vergüenzas.
Necesitamos no sólo su industria, su arte, su organización, su modernidad, sino también su espíritu, su ejemplo, sus líderes, su "seny".
Y espero que ella también nos necesite a nosotros, para ser algo más que un rincón delicioso, cultivado y pintoresco en el Mediterráneo, y proyectar continentalmente, a través de España, el espíritu catalán, que todavía tiene mucho que decir en esa Europa por hacer.