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viernes, 11 de marzo de 2022

"LA ESPAÑA DIFÍCIL Y ERECTA QUE ÉL AMBICIONÓ"

 


El Vespertino de Tsaciana

Mi vaquerillo

de José María Gabriel y Galán

He dormido esta noche en el monte
con el niño que cuida mis vacas.
En el valle tendió para ambos
el rapaz su raquítica manta
¡y se quiso quitar-¡pobrecito!-
su blusilla y hacerme almohada!
Una noche solemne de junio,
una noche de junio muy clara...
Los valles dormían,
los búhos cantaban,
sonaba un cencerro,
rumiaban las vacas...
Y una luna de luz amorosa,
presidiendo la atmósfera diáfana,
inundaba los cielos tranquilos
de dulzuras sedantes y cálidas.
¡Qué noches, qué noches!
¡Qué horas, qué auras!
¡Para hacerse de acero los cuerpos!
¡Para hacerse de oro las almas!
Pero el niño ¡qué solo vivía!
¡Me daba una lástima
recordar que en los campos desiertos
tan solo pasaba
las noches de junio
rutilantes, medrosas, calladas,
y las húmedas noches de octubre,
cuando el aire menea las ramas,
y las noches del turbio febrero,
tan negras, tan bravas,
con lobos y cárabos,
con vientos y aguas!...
¡Recordar que dormido pudieran
pisarlo las vacas,
morderle en los labios
horrendas tarántulas,
matarlo los lobos,
comerlo las águilas!...
¡Vaquerito mío!
¡Cuán amargo era el pan que te daba!
Yo tenía un hijito pequeño
-hijo de mi alma,
que jamás te dejé si tu madre
sobre ti no tendía sus alas!-
y si un hombre duro
le vendiera las cosas tan caras!...
Pero ¿qué van a hablar mis amores,
si el niñito que cuida mis vacas
también tiene padres
con tiernas entrañas?
He pasado con él esta noche,
y en las horas de más honda calma
me habló la conciencia
muy duras palabras...
Y le dije que sí, que era horrible...,
Que llorándolo el alma ya estaba.
El niño dormía
cara al cielo con plácida calma;
la luz de la luna
puro beso de madre le daba,
y el beso del padre
se lo puso mi boca en su cara.
Y le dije con voz de cariño
cuando vi clarear la mañana:
-¡Despierta, mi mozo,
que ya viene el alba
y hay que hacer una lumbre muy grande
y un almuerzo muy rico... ¡Levanta!
Tú te quedas luego
guardando las vacas,
y a la noche te vas y las dejas...
¡San Antonio bendito las guarda!...
Y a tu madre a la noche le dices
que vaya a mi casa,
porque ya eres grande
y te quiero aumentar la soldada...

Siendo un adolescente y cursando la asignatura de Literatura Española, me obligaron a recitar esta poesía por supuesto de memoria. El profesor de literatura era un religioso, para más detalle salesiano. Los Salesianos fueron fundados por San Juan Bosco. Reconocido como el Patrón de la Juventud por su vocación de educar a los jóvenes y evitar la mendicidad. Por supuesto siguiendo los parámetros de pureza de Santo Domingo Sabio, su discípulo modelo.

Reconozco que cuando lo he descubierto en Internet y lo he recordado, mi vello se me ha erizado, no sé si de ira o de nostalgia. Que, en los años 50 en pleno nacionalcatolicismo, se incluyera esta composición poética, guardaba total concordancia con los planteamientos de caridad que imperaba en la dictadura católica apostólica y romana… La justicia no habitaba entre nosotros ni tampoco se la esperaba. Pero este poema refleja aquello que se hacía con los pobres, grandes y pequeños. Explotación infantil, esclavitud en el campo, en el tajo y con la servidumbre de las mujeres como criadas de servir. Esa fue la educación que yo recibí. Mi padre de niño labrador en su propia casa, más tarde en Madrid dependiente en una carnicería, alistado al bando republicano y terminando en el exilio en el Midi francés. Al volver a España venciendo los temores de venganza, fue un obrero pluriempleado hasta que se jubiló. Mi madre niñera en un pueblo de Madrid y luego criada de servir en la Capital; dejando de trabajar para dedicarse a sus labores. Esa fue la España que Franco ambicionó…

Esta oración se rezaba en formación por todos los alumnos durante cinco años todas las mañanas; concluyendo cantando el Cara al Sol:

  "Señor y Dios nuestro, José Antonio esté contigo. Nosotros queremos lograr aquí la España difícil y erecta que él ambicionó. Nos guía el Caudillo; Señor protege su vida y alienta nuestros esfuerzos hasta que consigamos esta consigna suprema: ¡Por el imperio hacia Dios!"».

jueves, 10 de marzo de 2022

EL RAMO DE FLORES

 

Relato en la Web:

http://republicano14.rssing.com/chan-22983871/all_p214.html#item4263

 

 EL RAMO DE FLORES

 

Epitafio para un amante

 


En la comarca de La Campiña, tuvo lugar una historia que muchos conocieron, pero pocos recuerdan. Es la historia de Bernarda, una joven que vivía en un pueblo no muy lejos de la capital de la provincia, en cuya ciudad habitaban sus tíos, únicos familiares que tenía. Era una chica de cultura primitiva y de belleza pueblerina. Corrían los años treinta, y se enamoró de un joven cuatro años mayor que ella. Se diría que el amor que se tenían, les aislaba del resto de los mortales. Su pasión era igual de primitiva que su origen social y cultural. Pero su amor era tan sublime y tan carnal a la vez que en aquellos años rompieron los paradigmas de sus contemporáneos; superando todos los prejuicios tradicionales. 

Bernarda y Juan, se unieron en matrimonio, en una ceremonia civil en el ayuntamiento del pueblo. Vivían una vida idílica dentro del marco obrero y campesino, donde se desarrollaba su actividad. Ella de criada de servir, él de obrero en una finca del pueblo. A los pocos meses de casarse, Juan lleno de orgullo, inscribe en el ayuntamiento de su pueblo, a su hijo Luis, fruto de su matrimonio. Habían conseguido gozar de la unión de sus vidas y de las mieles de su amor. No envidiaban a nadie. Su vida era vivir el amor día a día, noche tras noche. Ambos creían gozar por adelantado del cielo, del cual oían hablar a sus mayores y a los curas de la época. Porque si a la gloria van los buenos para gozar. Ellos estaban ya en camino. 

 En aquellos años, llegó al pueblo la noticia de que la guerra había estallado y que en la provincia, se estaba reclutando a los mozos reservistas del servicio militar. Juan se encontraba librándose de él, por ser huérfano de padre y tener hermanos menores de edad. A los pocos días, recibe la orden de alistarse, por la fuerza, al bando que ocupa su provincia. Ni Juan ni Bernarda, entenderían nada de lo que pasaba a su alrededor. Planearon irse los tres juntos. No se pueden separar y menos ahora. La guerra les desborda y no cabe en su nube de amor semejante atropello. Evidentemente, las culatas de los fusiles de los reclutadores, se encargan de evitar el atrevimiento de ir a la guerra con una mujer y un niño recién nacido. En retaguardia, cuidarán de ellos, le aseguran. 

Cuando el tren partió, allí se hacía pedazos, el corazón de ambos y sobre todo el proyecto de vida que con tanto cariño habían anidado. Juan no sabía cuál era mayor sufrimiento, sí la ausencia de su esposa o el participar a la fuerza en aquella guerra fratricida. Bernarda era una mujer perdida, inmolada en el empeño de cuidar a su hijo; haciendo de madre y de padre, cuya ausencia le desesperaba cada día más. Para ambos no había consuelo, no entendían para qué una guerra y menos comprendían lo que se conseguía con ella. 

 Los días y los meses pasaban y de aquellos jóvenes reservistas, nada se sabía. Se bombardeó la capital. Sobre todo, el barrio humilde de la estación. Y en represalia, mataron a los detenidos del bando contrario, en la cárcel provincial. Después de una espera interminable, Bernarda recibe la primera carta, enviada desde el frente: 

Mi querida mujer: 

 Desde el mismo momento que perdí de vista la torre de la iglesia, sabía que salía del cielo y que, aquel tren, me conducía al infierno. 

 Amor mío, no puedo escribirte todo lo que estoy pensando. Ya sabes que mi escritura no es muy buena. Las cosas de esta guerra no nos importan, ni a ti ni a mí. Te tengo presente todas las horas del día y de la noche. Me acuerdo mucho, también del chaval, ¡Pobre criatura sin su padre!. 

 Esto es el infierno. Es todo lo contrario del cielo, en el cual vivíamos los dos. Ni que decir tiene que te revivo a mi lado. Gozo de tu recuerdo. Cualquier rama, planta o flor del campo me traen recuerdos tuyos. De nuestros revolcones con olor a tomillo y cantueso, de nuestros largos besos y nuestros interminables abrazos. La otra noche soñé que te tiraba al río y te sacaba del agua en volandas. Luego te secaba a lengüetadas como los perros secan a sus crías. 

 Hablando en serio, te quiero, te deseo. Odio la guerra que me separa de ti. Tendrás celos del fusil porque me obligan a sobarle más que a ti, mi mujer. La chica más hermosa que hay en todos los pueblos de la comarca. Te escribiría cosas más verdes, pero no quiero porque algún día, alguien, pudiera leerlas y estas cosas son sólo tuyas y mías. Mi cielo. 

 Tengo que terminar porque el correo se lo bajan al pueblo y es posible que pronto caigamos en manos de los otros y será más difícil que te envíe cartas. 

 Un beso muy fuerte y un pellizco en el mofletillo al niño. 

 Tu marido que lo es Juan 

 Esta carta se convertiría en el único testamento que le dejó aquel hombre que perdió de vista entre lágrimas, en aquel tren, camino hacia el infierno. No habían pasado muchos meses, cuando un lacónico mensaje llegó al pueblo con la noticia de que su marido Juan, había muerto. No le dieron más información. A Bernarda tampoco le consolaba saber más detalles de la desaparición de su marido. Su vida había quedado truncada como la suya. Más tarde, supo que Juan había sido cogido prisionero y condenado a muerte en juicio sumarísimo. Y que cuando se encontraba en capilla, un sacerdote, le invitó a confesarse para morir cristianamente. Entonces, Juan, le respondió que no tenía de qué acusarse y que el amor de su mujer, de su Mari, como él la llamaba, le había hecho alcanzar ya el cielo. Como consecuencia de esta negativa, fue enterrado en el cementerio civil. Esta versión de los últimos momentos del condenado, se contradecía con otra venida con posterioridad, que mantenía la tesis de que, quizá, no era él, el fusilado. Y lejos de estar muerto, habría llegado a la frontera francesa, para más tarde, tomar parte de la diáspora del exilio. 

 Estas aclaraciones de la desaparición de su marido, no mermaron el desgarro de Bernarda. Nunca se supo si en su intimidad, acarició la esperanza de volver a ver a Juan. Jamás podía pensar que la vida le tratara con tanta crueldad. Su hijo Luis, no llenaba el vacío dejado por su amante. Los dos amores de su vida los tenía muy claros y su primitiva forma de verlos, casi animal, no le hacían albergar ninguna duda. Ya nunca podría hacer el amor con el hombre que ansiaba y sin embargo el amor de su hijo, sí le servía para recordarle que éste era el fruto de aquella pasión. Pero su vida sin Juan ya no era vida... Tan pronto como pudo, visitó la fosa común donde le contaron que yacía su marido. Esta cita con su finado amor se iba a repetir muchas veces a lo largo de su vida. En no pocas ocasiones, acompañada de su hijo Luis. 

 Nada más terminar la guerra, los victoriosos, le hicieron pagar las consecuencias de ser la mujer de un hombre que, el azar le llevó al bando de los perdedores, de los vencidos. Bernarda fue víctima, como otras muchas mujeres, de diversas vejaciones. Las purgas con aceite de ricino y el corte del pelo al cero. Pasaron algunos años y Bernarda se abría camino para nutrir a su hijo. Los años del hambre le obligaron trabajar más y más, en las casas y en el campo. Al pueblo donde vivía Bernarda, vino un hombre joven, mayor que ella, a trabajar a una cuadra de ganado vacuno. Este hombre venía del Norte y su semblante era de una persona, buena y apacible. En términos populares, un pobre hombre... 

 Las circunstancias que rodearon la situación de Bernarda, llevaron a sus familiares de la capital, a convencerla para contraer segundas nupcias con Félix, que así es como se llamaba el recién llegado. Bernarda aceptó ese matrimonio, con el convencimiento de que el amor de su vida jamás volvería. Su predisposición para entregarse a otro hombre que no fuera Juan, era nula. Se celebraría el matrimonio, cohabitaría con otro hombre pero su cuerpo ya no vibraría con aquel amor carnal y salvaje. Bernarda y Juan estuvieron predestinados a vivir un amor sensual y sexual irrepetible. La unión con Félix en matrimonio canónico, era un apaño, como se comentaba en el pueblo. Tampoco le aceptaba para darle un padre a su hijo. Ya se encargó de transmitir a su hijo, que aquel hombre, ni era su padre, ni era su padrastro. Aquel hombre, recordaba el papel putativo de San José. Como prueba de ello, Luis siempre llamó a su padrastro por su nombre: ¡Oye, tú, Félix!. Este era el trato que el hijo de Bernarda, le dispensaba. 

 De esta forma, Bernarda y Luis, comenzaban una nueva vida al lado de un hombre que aceptó todo a cambio de nada. Félix, trabajaba y trabajaba. Luis desde una temprana edad, comenzó su actividad en el campo. Las relaciones entre ambos fueron tensas y Bernarda siempre tomaba partido por Luis. Era el recuerdo de aquella vida, preñada de satisfacciones, la que le recordaba su hijo. Cada día, Bernarda, siempre que tenía oportunidad y sobre todo, el día de Todos los Santos, visitaba la fosa común donde reposaba su único marido, su único hombre, su único amante. Félix, había aceptado todo eso con normalidad, parece que todo estaba incluido en aquel enlace tan atípico. 

 Pasado algún tiempo, Bernarda se quedó embarazada y dio a luz otro hijo. A este le puso por nombre Miguel. Más tarde las relaciones entre los hermanos, se confirmaron también hostiles, como las habidas entre Luis y Félix. Una vez más, Bernarda, se veía anclada en su pasado. Todo lo que le ocurrió después de la muerte de Juan, no le suponía, ni mucho menos, aprovechar la oportunidad para que su corazón, volviera a latir. Su nuevo marido, no era su marido, su nuevo hijo, no era hijo de Juan y por tanto era distinto. Bernarda seguía viviendo de las mieles de su primera y única experiencia vital como mujer, como amante y como madre. Parece como si Bernarda hubiera creado otro personaje. Soportaba la doble familia con su doble personalidad. 

 Cuando Miguel tenía diez años, Bernarda trajo al mundo a Carmen. Esta nueva hermana, jamás fue reconocida por su hermano mayor y sus relaciones con Luis no fueron ni sensibles ni cariñosas. El ciclo se repetía y los personajes se perfilaban más radicales. Bernarda seguía visitando el cementerio, bajo la mirada comprensiva de Félix y los ojos atónitos de los amigos de Miguel y de Carmen. Éstos, no podían comprender que la madre de sus amigos, llevara flores al cementerio, al padre de su hermano mayor, viviendo su padre, el cual conocían. 

 Así transcurría el esperpento de la familia que Bernarda se había dado y nadie encontraba explicaciones. Ella nunca supo lo que era amar, fuera de la vida con Juan, ella nunca supo lo que era un hijo fruto del amor, fuera de Juan y ella nunca supo lo que era sentirse mujer, fuera de los instintos sensuales de Juan. Nadie sabía, ni ella misma, qué personaje estaba interpretando y mucho menos a qué drama pertenecía 

 Cuando el mayor de sus hijos, tenía veintitrés años, el esperpento se tornó en tragedia. Luis tuvo un accidente en el campo, que le costó la vida. Un tensor de sujetar la mies en un remolque, le abrió la cabeza en dos. A partir de ese momento, Bernarda, no podía concebir tanto dolor, tanta tragedia y tanta desolación. Volvían a matar a su Juan. Moría el cordón umbilical que la sostenía viva. Bernarda, sin Juan, sin su amor y sin Luis, fruto de ese amor. Ahora qué podría hacer. A quién acudiría. Su pasado moría con su presente. Presente que nunca vivió. Creyó enloquecer y decidió huir. Pero no fue capaz. Siguió llevando flores a la fosa común donde estaba enterrado su marido Juan y compartía estas visitas con la tumba de su hijo Luis. Entre estos dos cementerios, el civil y el sacramental, Bernarda desgranaba el despojo de su vida. Aunque seguía siendo madre de Miguel y de Carmen y esposa de Félix, cada personaje seguía en su lugar e interpretaba cada uno la función asignada en esa incierta ruleta del esperpento creado por Bernarda. 

 Carmen creció llena de caprichos de su madre en continúa desautorización del padre y del hermano. Una sobreprotección de su madre, le evitó encontrar trabajo y siempre estuvieron juntas. Parece como si la madre la hubiera condenado, a vivir con ella su frustración. No le permitió la oportunidad de ser feliz como fue ella. Tanto la madre, como la hija acabaron siendo víctimas de una hipocondría grave. A esto se unió la baja laboral permanente de Félix por una enfermedad sin cura. 

 Aunque no fueron a la escuela de forma muy continuada, Miguel y Carmen, crecieron con aspiraciones culturales muy superiores a las de su madre. Él leía a los clásicos y Carmen cantaba muy bien la tonadilla. Ambos solían leer obras de Lorca con otros amigos, sentados alrededor de la mesa camilla, al arrullo del brasero. Los personajes lorquianos se mezclaban con el drama de aquella familia. Su casa, podía ser la de Bernarda Alba, el hogar de la fustigación y del desamor y ella seguía sufriendo como Yerma hasta el final. Ante este panorama, Miguel, empujado por unos amigos, abandona el pueblo y se va a la capital, ante la resistencia de Bernarda. 

 Miguel, deja tras de sí, un hogar con aires de locura e hipocondría, mitad manicomio, mitad hospital. Los lazos psicológicos que mantiene con su familia son aún muy fuertes. Son como una fuerza irresistible hacia un final fatal. Ha sido testigo de demasiadas situaciones, inconfesables ante sus nuevos amigos de la capital. Ahora vienen todos los fines de semana a ver a sus padres y hermana. Allí le cuentan las enfermedades de la semana y las desavenencias entre la madre y la hija. El padre, reacciona como siempre, testigo de todo y protagonista de casi nada. 

En amores, nadie fue afortunado en la familia de Bernarda: Luis, tenía una medio novia antes de morir, jamás tuvo el consentimiento ni el apoyo materno. Carmen, todos sus pretendientes fueron rechazados por su madre. Miguel, tuvo una novia en la capital y no supo decidirse y le abandonó, su madre no ocultó su satisfacción. Félix, nunca se supo qué condiciones aceptó en su enlace con Bernarda, pero debieron de ser muchas, pero ninguna favorable a él. Y nadie cree que fuera buscando el amor, porque Bernarda no era el camino para encontrarlo. 

 Ella, sí conoció el amor y así se lo hizo saber a propios y extraños. El amor de su vida, fue Juan. La muerte de Juan se llevó el amor de Bernarda y con él todo. Arrastró todo y a todos. Castró a todo lo que le rodeaba. Ella visitaba las tumbas de sus amores; haciendo de su casa otro campo santo, donde nadie llevaba flores ningún día del año. Su familia de los cementerios, Juan y Luis, de nada se diferenciaban de las pétreas figuras esculpidas en su casa, para siempre, con sus propias manos. Bernarda amó como nadie de su época, salvajemente, sensualmente, humanamente, pero sus hijos, no solo fueron testigos y acompañantes de las visitas a los cementerios, donde yacían los amores de su madre, sino que fueron propios sepultureros de los suyos. Carmen y Miguel, con las flores, que muchas veces ellos mismos compraban, asistían a los funerales de sus amores, que su propia madre se había encargado de matar o de que no nacieran. 

 Bernarda vivió y murió en el amor, al mismo tiempo. Vivió el amor carnal y egoísta que todo lo traspasa, que todo lo puede. Hizo vida de su amor muerto y sembró de cadáveres su propia casa. Cada día, aviva su amor cuando toma sus flores y visita la tumba de aquel miliciano que no quiso ir al cielo, porque el cielo era ella. 

 La familia de Bernarda, se hizo vieja antes de tiempo. Miguel, a pesar de salir de su casa, no fue capaz de hacer una nueva vida, su madre le arrastraba, sin poder evitarlo, a su mundo de muerte, a su perpetuo desamor. Él sabía que toda la felicidad, en el entorno de Bernarda, le estaba vetada. Las mujeres habían huido de su lado, porque detrás estaba Bernarda y su drama. Carmen, pronto se sintió inútil ante la vida. Se resignó a ser la eterna enfermera de las hipocondrías de su madre. Ajada por las inclemencias del ambiente familiar, acompañaba a su madre muchas tardes, con un ramo de flores a la tumba de su marido. Aquellas fragantes flores, le hacían revivir a Bernarda, el amor de su vida. Mientras, Carmen recogía las flores secas de la visita anterior, que le hacían sentir aquella metáfora que abrasaba su corazón y le transportaba al abismo de la desolación Todo estaba fatalmente predestinado. 

 El drama de esta familia iba desgranando sus secuencias y eventos más trágicos. Y después de una larga enfermedad, Félix, aquel personaje gris, que nadie sabrá de sus gozos y sufrimientos, murió sin apenas dejar huella. Cuentan los vecinos del pueblo que el día en que enterraron a Félix, su segundo marido, Bernarda, abandonó su hogar. Sus hijos le sorprendieron, con un ramo de flores, al lado de la fosa común del cementerio civil de la capital. Y allí, junto a ella, estaba Juan.

 

Pedro Taracena Gil

 

 

martes, 8 de marzo de 2022

JOSÉ MARÍA AZNAR EL GRAN PERGEÑADOR (*)

 Editor: Pedro Taracena Gil


EL ÚLTIMO GRAN PROCURADOR

(*) RAE pergeñar

https://pescadordescalzo.wordpress.com/2018/09/20/procurador-a-cortes/

Pescador descalzo




BITÁCORA

Las Cortes franquistas, dimanantes de la Ley Constitutiva de las Cortes o simplemente ley de Cortes de 17 de julio de 1942 es una las ocho Leyes Fundamentales del Reino, que sirvieron de base para el asentamiento legal del golpismo fascista y genocida del General Franco, seguían el modelo corporativo, y así lo destacó el diario oficial Arriba que las comparó con la Cámara de las Corporaciones de la Italia fascista. Sus miembros, llamados procuradores —no diputados—, no eran elegidos mediante ningún tipo de sufragio, sino que pertenecían a las mismas en razón de su cargo —ministros, miembros del Consejo Nacional de FET y de las JONS, rectores de las Universidades y presidentes de los altos tribunales del Estado—, todos ellos nombrados directamente por el general Franco, o eran designados por la Organización Sindical (141) y por los alcaldes (102), todos ellos a su vez elegidos por el partido único o por el gobierno. Por último, existía un grupo de procuradores formado «por aquellas personas que, por su jerarquía eclesiástica, militar, administrativa o social, o por relevantes servicios a España, designe el Jefe del Estado en número no superior a cincuenta». Así pues, todos los miembros de las Cortes eran en realidad elegidos directa o indirectamente por Franco.

Nuestra Constitución actual, la de 1978, nacida de la transformación en participativas de las Leyes Fundamentales del Movimiento Nacional, crea un Parlamento, desarrollado en el Título III, en donde los representantes del pueblo español, se dividen en dos cámaras (doble filtro), Senado y Congreso de Diputados, donde reside el poder legislativo del Estado.

Contra esta Constitución votó en masa gran parte de la derecha más recalcitrante… Entre ellos un jovencito llamado José María Aznar López, hijo de un segundón de Fraga en el Ministerio de Información y Turismo franquista, y que hacía sus pinitos como falangista radical en el Frente Sindicalista de Estudiantes…

Nunca creyó en la Democracia, ni en la transición, simplemente era una rémora franquista, que quería recuperar para España, aquella unidad y grandeza que el Caudillo había plasmado en sus Leyes Fundamentales…

Siempre actuó como el último gran Procurador de las Cortes franquistas… Nunca escuchaba a nadie, no admitía preguntas parlamentarias y con su libreta azul, volvió a los años del motorista que destituía a ministros, sin explicación ninguna… Su lema, como el de todos los franquistas: “No se meta usted en política…”

Aquel carca, autoritario llegó al poder, gracias a la gestión traicionera y corrupta del popular sevillano, que creía que podía meter a España en un puño, y estrujarla contra una rosa roja cargada de espinas, hasta que sangrara… También por las ayudas del Banco de Santander y Banco Popular, y las andanadas diarias de la Brunete Mediática y el Sindicato del Crimen (como lo autodenominó el antiguo director de ABC)

Apenas con un puñado de votos, inició su gobierno, el último Procurador de las Cortes… Quién lo diría, hablando catalán en la intimidad… Todo vale, para aquel que nunca ha creído en la Democracia… Y así dio paso a sus gobiernos de tecnócratas vinculados a Opus Dei, que volvían a los antiguos Planes de Desarrollo franquista… Esta vez para poner en manos “amigas” todas las empresas públicas del Estado, y creando una limpieza de las leyes sociales aprobadas hasta su llegada. Liberó el suelo español, para sus amigos los grandes empresarios de la construcción, que eran los mismos que habían crecido bajo la enorme cruz del Valle de los Caídos…

 Este franquista de casta, se alió con lo más retrógrado de la política internacional, metiendo a España de cabeza, en una guerra en la que solo éramos comparsa, del robo descarado del petróleo de los países del golfo pérsico.

Corrupto, por conciencia, no creyó nunca en la democracia, pergeñó una trama de empresas, fundaciones y partidos políticos, que vivían a costa del erario público. (Sin un ápice de vergüenza)

Y como buen franquista, colocó en el Tribunal Supremo, el Tribunal Constitucional y el Consejo General del Poder Judicial, la semilla corrupta de los jueces intocables…




Hasta su propio heredero, como a Franco, le salió rana, y el estúpido Rajoy, gallego calladito y blandengue, se hartó de las soflamas del caudillito de fachadolid… De las bodas de sus hijísimas… Y de la Alcaldía de Ana Botella… Que lo mismo vendía a un fondo buitre asesorado por su hijo, las viviendas sociales de Madrid, que iba a la peluquería con escolta y alfombra roja…

Este Señor, José María Aznar López, franquista recalcitrante que en cualquier país democrático, estaría en la cárcel, profanó los otros días el Congreso de los Diputados, mostrando su cara más facha y brutal, haciendo gala de su cinismo falangista y mintiendo en sede parlamentaria, como ha mentido siempre…

Es el último gran Procurador de las Cortes franquistas… La voz de los sublevados de 1936, de los genocidas, de los que nunca han pedido perdón, y de los que todavía, a día de hoy, nos hacen el regalo de no matarnos de un paseíllo y enterrarnos en cualquier cuneta…

Dicen que la mejor cuña es la de la propia madera, así que le definiré como lo hizo aquel gordo de derechas, Agustín de Foxá, en referencia al Frente de Juventudes: “Son unos niños vestidos de gilipollas mandados por un gilipollas vestido de niño”



"Yo soy de los que mantienen que cuando Aznar se ríe, la jode..." P. Taracena


viernes, 4 de marzo de 2022

LA HEMEROTECA PERSIGUE AL ÍNCLITO FERRERAS


FERREAS PREMIO PERIODÍSTICO

UNA MENTIRA APUNTALADA DE EMBUSTES

06/03/2019

Pedro Taracena Gil

En España los Medios de Comunicación, privados y de titularidad pública, son auténticos impostores del periodismo, están al servicio de los poderes que apoyaron a Franco en su sangriento Golpe de Estado, en su criminal Dictadura, y en la consumación del disparate antidemocrático de coronar Rey a un mimbro de la familia de los Borbones, de nefasto recuerdo. Los farsantes de la democracia decretaron la Ley de la Amnistía que dejó impune el genocidio franquista. Más concretamente la Oligarquía económica, el Oligopolio energético, la Iglesia, el Ejército, los Caciques y los fascistas de Falange Española, versión hispana del fascismo italiano, han sido son y serán el soporte de la Dictadura, de la Transición y del maltrecho Estado del 78. Legal pero ilegítimo.

Aquellos que hemos tenido la suerte de disfrutar de la España de Franco, podemos constatar que los avances tecnológicos permiten hoy a la Casta, a los Voceros del Reino, a los Boceras del Capital, a las Musas del PP y al Nacionalcatolicismo, confeccionar desde las cloacas de los Medios y del Estado, el NOTICIARIO NODO de propaganda del Régimen de la nada modélica Transición y el corrompido Régimen del 78. Igual que Franco divulgó las virtudes de su genocidio. La Historia la han contado los vencedores y la Prensa ha sido y es marioneta del poder, porque es el mismo poder.

Cuestiones que hacen tambalear el flamante galardón del siniestro Antonio García Ferreras:

Los Partidos Políticos mantienen una deuda considerable con los bancos. Esta dependencia financiera del Capital supone una traición permanente a los Trabajadores.

Los Medios de Comunicación públicos y privados, dependen de la Publicidad, de los Bancos y reciben ayudas del Estado. El lector apenas compra información. La independencia del poder Político y Financiero es nula.

Las Asociaciones de la Prensa son agrupaciones de caciques del periodismo que solamente tiene el objetivo de protegerse fomentando el corporativismo. La capitana de este gremio Victoria Prego, ejemplo de saber hacer periodismo impostor.

Una pléyade de impostores muy bien pagados escribe el único guion propagandístico en las redacciones de los periódicos, para que otros lacayos del Régimen recorran con el mismo discurso oficial, los estudios de radio y los platós de TV; exhibiendo las portadas en las pantallas de las cadenas, donde los tertulianos, divulgan la propaganda del Régimen del 78.

¿Quiénes calibran los valores periodísticos para premiar a un profesional de la información? Si es por ejemplo la Asociación de la Prensa de Madrid, no hay ninguna garantía de que estemos ante un veredicto justo. Esta asociación está en posesión de todos los vicios del mal periodismo.

Vicios de la Prensa Española: Dependencia del Poder, del Capital, de los Caciques, de la Iglesia y del Oligopolio Energético. Ausencia total de crítica a los otros medios y por supuesto ausencia total de autocrítica.

Me daría por satisfecho si alguien pudiera demostrar que estos enunciados constituyen una gran mentira sustentada otros tantos embustes…

¿Quién se cree que La Asociación de la Prensa de Madrid, está capacitada para otorgar un premio a otro colega? Cuando son arte y parte de la Gran Farsa de la Transición Española.

De entre todos los Medios de Comunicación de España, LA SEXTA es la más farsante, porque hace creer que es la más progresista y la que despacha más periodismo. Pero Antonio García Ferreras mantiene el tipo con impostura y nepotismo. Se ha disfrazado con las vestiduras de la democracia y se define como republicano. Inda y Ferreras se nutren de la misma fuente de financiación. Toman parte del gran NOTICIARIO NODO del nuevo franquismo.

Si después de leer la Constitución de la República, sigue llamándose republicano y periodista, su cinismo no tiene límites… 




miércoles, 2 de marzo de 2022

LA SEXTA IMPOSTORES DEL PERIODISMO

“LA SEXTA CARROÑA” EN EL ENTORNO DE ATRESMEDIA


 
 CONFUSIÓN ENTRE:
 
·       La información manipulada por los tertulianos y analistas.

·       La publicidad abusiva, pluriempleada de los impostores del periodismo: Como M. Prat y “los otros y las otras”.

·       La propaganda atacando sistemáticamente al Gobierno de Coalición. Y a Unidas Podemos.

 
PROGRAMAS BASURA:
 
·       EL OBJETIVO: Ferreras y ¡Pastor! Ambos acuñadores de: “Quien pregunta soy yo”. La Pastor es la impertinencia inquisitorial hacia los entrevistados, desde la época de los Desayunos de TVE.

·       LA SEXTA COLUMNA: Ferreras y su equipo jugando a historiadores.

·       LA SEXTA NOCHE: ¡El Gallinero de los rancios y caducos!

·       SALVADOS y LO DE ÉVOLE: Jordi Évole. De “follonero a carroñero”. 

·       NUEVO SALVADOS: Gonzo que en su currículum brilla con luz propia la nefasta entrevista que le hizo a la candidata Ayuso en Madrid.

·       MÁS VALE TARDE: ¡El otro Gallinero!

·       AL ROJO VIVO: Guarida de Eduardo Inda y del ¡Más Periodismo! De Ferreras, Gran Cacique Impostor del Periodismo.

·       Sin olvidar EXPEDIENTE MARLASCA, autentico montaje de impostura del periodismo de investigación; utilizando la información de infiltrados ajenos a la información oficial de los Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado.

·       EL INTERMEDIO es el único espacio que soporto de LA SEXTA. No aguanto las cuñas publicitarias de seis o siete minutos. Y sobre todo la última pausa donde apenas queda programa y sobre todo, cuando el presentador anuncia que después aún quedan grandes noticias interesantes. Y lo que queda es el anuncio de Ana Pastor que publicita su OBJETIVO.

Pedro Taracena Gil

Periodista

sábado, 26 de febrero de 2022

HEMEROTECA VIVA

HEMEROTECA PEDRO TARACENA

  


VICENTE NIETO CANEDO

FRANCO EN EL PAZO DE MEIRÁS



https://www.rtve.es/alacarta/videos/revista-imagenes/franco-pazo-meiras/2865558/

 CUANDO LA FOTOGRAFÍA ES LITERATURA



EL OCASO

 Para terminar, os dejo con un interesante post, una reflexión titulada 'Literatura y fotografía. Cuando la fotografía es literatura' en el blog de Concepción Gutiérrez Blesa, bastante interesante y que refleja bien el sentimiento del fotógrafo. Está firmado por Pedro Taracena Gil y fue publicado originariamente en el boletín de la Real Sociedad Fotográfica.




 http://webs.ucm.es/BUCM/revcul/e-learning-innova/29/art1333.pdf

 CURSO DEL RETRATO FOTOGRÁFICO ON LINE 1/2





 
http://www.mailxmail.com/curso-fotografia-retrato-ensayo-1

 CURSO DEL RETRATO FOTOGRÁFICO 2/2




http://www.mailxmail.com/curso-fotografia-retrato-ensayo-2-2

 PABLO MONTESINOS Y LOS OTROS MAMPORREROS DEL PARTIDO POPULAR




 https://www.pinterest.co.uk/pin/531284087294426847/

 SERAPIO CARREÑO "BUSCANDO EN EL ARCHIVO"

LETICIA CASTELLOETE 


http://www.leticiacastellote.es/libros%20swf/libro%20serapio/rebuscandoenelarchivo.pdf

 ATENEO REPUBLICANO DE VALDEORRAS

"MANUEL FRAGA UN FRANQUISTA" 

ARTÍCULOS DE PEDRO TARACENA GIL




https://valdeorrasrepublicana.wordpress.com/2012/01/16/manuel-fraga-un-franquista/

VICENTE LÓPEZ TOFIÑO


 ARTÍCULO: PEDRO TARACENA GIL



 https://www.rsf.es/actualidad/articulos/exposicion-de-vicente-lopez-tofino/

 GALERÍA:

https://tantrahombresmadrid.blogspot.com/p/blog-page_75.html

 CARTA ABIERTA A PABO IGLESIAS




https://www.votoenblanco.com/CARTA-ABIERTA-A-PABLO-IGLESIAS_a6856.html

 VICENTE NIETO CANEDO




 https://antoncastro.blogia.com/2010/071305-vicente-nieto-canedo-fotografo.php

 RELATO DE UNA TRAICIÓN



GUERNICA

PABLO PICASSO

https://contrainformacion.es/reforma-la-constitucion-2011-relato-una-traicion/

 EDUARDO INDA EL IMPOSTOR DEL PERIODISMO ESPAÑOL


Inda y los OTROS

 https://scandallos.wordpress.com/2016/03/15/eduardo-inda-el-impostor-de-periodismo/


SATISFECHO POR HABER PROVOCADO EL DEBATE

  


https://nabarralde.eus/es/nacion-pero-menos/




 SOBRE PORNO SEÑOR ACALDE




https://elpais.com/diario/1999/03/23/madrid/922191874_850215.html

Sobre 'porno', señor alcalde | Edición impresa | EL PAÍS

https://elpais.com › Madrid

23 mar 1999 — Señor alcalde, no se preocupe en agradar a la Iglesia sacando del baúl de la ... normas tutelares para proteger la moral de mayores y pequeños. Deje que los quioscos sean responsables de sus actos y que expongan y vendan las revistas que quieran sin censura previa, conforme ... Pedro Taracena Gil.

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FOCOMMUNITY 

PEDRO TARACENA GIL

 https://www.fotocommunity.es/fotografo/pedro-taracena-gil/1466030

 LA DANZA DE LOS PENES VOMITONES 



https://antoniodasilvafilms.com/freefilm