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domingo, 8 de diciembre de 2013

JULIO ANGUITA UN DEMÓCRATA




Por  Pedro Taracena

Si quedaba alguna duda de que el Gobierno es el legítimo heredero del franquismo, el contenido de la nueva Ley de Seguridad Ciudadana, firma y rubrica, su impunidad, defensa y protección. Queda inmune todo  aquel que haga por acción u omisión cualquier apología del franquismo y de sus símbolos. Por acción, el ostentar sus pompas y sus obras y por omisión no condenar el genocidio, el golpe de estado, la guerra civil provocada y la dictadura sanguinaria. Este es el verdadero crimen de la Santa Transición.
Me hago eco de las palabras de Julio Anguita cuando pasa por el cedazo de la Constitución de 1978, las políticas practicadas por los reyes, condes, duques, marqueses y barones de la Transición, y demuestra que su conducta está más cerca de ladrones, usureros, inmorales, caciques y corruptos, que del pueblo que constituye el objeto y sujeto del primer artículo de la Carta Magna: “España se constituye en una Estado social y democrático de Derecho, que propugna como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la igualdad y el pluralismo político”.  El Gobierno y los secuaces que le respaldan y le votan, protegen, respetan y admiran más al franquismo y su padre fundador, que el espíritu y la letra de la Constitución. Aunque se hayan convertido de forma permanente en sus más falsos e hipócritas voceros y defensores.

El grado de corrupción en España y la quiebra de la moral política es de tal calibre que el desprestigio internacional es patente. Aunque seamos fieles lacayos de la perversa e inmoral troika. El Gobierno en su amoralidad se olvida que los logros de los derechos humanos en Europa, solamente se están malogrando por la criminal crisis en España y en los países del sur económico. Y sin embrago, la Europa del centro y del norte ni han modificado sus constituciones, ni han abolido el Estado del Bienestar.

domingo, 1 de diciembre de 2013

DOS AÑOS DE DESGOBIERNO



Por Pedro Taracena

Desde hace dos años nos desgobierna el gobierno de la derecha, es decir, el gobierno del Partido Popular, que es lo mismo que reconocer que tenemos un Gobierno franquista, heredero del franquismo porque ni ha condenado la dictadura y tampoco la considera perversa y cruel, sino que es una etapa más de la Historia de España. El lenguaje utilizado es engañoso y las conductas hay que llamarlas por su nombre. La dictadura franquista cometió un genocidio y todo aquel que habiendo colaborado en sus crímenes, o se obstina en no condenarlo sigue denominándose con el mismo nombre de franquista. Efectivamente si su edad no le hace contemporáneo con los crímenes cometidos, no serán unos criminales pero sí franquistas, porque asumen toda su idolología. Más aún, hacen compatible el no condenar la dictadura con jurar y hacer jurar la Constitución Española. En esto van a la zaga el Rey de España y el Partido Popular. Vergonzosa secuela del pasado. Este es el marco referencial donde se mueven, no solamente los herederos legítimos de Franco, sino toda la comparsa que a pesar de militar en las filas de la izquierda; viniendo de la clandestinidad y del exilio, no obstante, desgustan las mieles de la Transición, que para las víctimas del franquismo siguen siendo hiel del olvido más ignominioso. Todo esto que acabo de escribir es demagogia pura y la Transición es tan verdad como el Credo que se definió en Nicea. La misma oposición actual, hija de la Transición, utiliza un idioma políticamente correcto, sin llamar las cosas por su nombre. Pero del idioma de los dichos pasemos al idioma de los hechos...


Todos y cada uno de los ministros franquistas tiene como objetivo el desmantelar el Estado del Bienestar, inspirándose en el nacionalcatolicismo y escribiendo al dictado de los empresarios. Se consideran y lo son un gobierno legítimo que lo es, que legisla legalmente y es cierto. Pero lejos de la Constitución Española y de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Toda la legislación producida por los franquistas en el poder, la han logrado confundiendo su democrática mayoría absoluta, con el uso del poder absolutista, cuyo resultado es sembrar la injusticia, provocada por los recortes que ellos llaman reformas. Cada ministro enarbola la bandera del caudillo salvador, imitando a su padre fundador, aquel Caudillo de España, que lo fue por la Gracia de Dios. Pera para no desviarse de la demagogia de mi escrito, el balance de los hechos están ahí. La Salud Pública ha mermado, abunda el hambre, la falta de asistencia sanitaria y la muerte prematura es un hecho. La Educación Pública está al servicio de la eficacia empresarial, los ricos y la Iglesia. La Asistencia a la Dependencia, ya no existe sin haberla terminado de implantar. El Gobierno satisface a la Banca, la Patronal, poniendo en manos del poder económico la Reforma Laboral, madre de todos los crímenes: Paro, desahucio, emigración, frustración juvenil, desigualdad, marginación y exclusión social, en suma.



No obstante, todavía les quedan dos años para terminar de destruir el Estado cimentado sobre la Constitución, que ellos se han encargado de fosilizarla. Uno de los diáconos encargado de servir de lacayo de la Iglesia, que tan largo camino recorrieron juntos los franquistas y los obispos, es el siervo de sacristías Ruíz Gallardón. Está a punto de sacar del horno para degustación del Episcopado y el Opus Dei, la ley que vuelve a penalizar el derecho de las mujeres a ser o no ser madres. Una ley franquista donde las haya. Sin olvidar que cínicamente ha reformado la Justicia para que sea inalcanzable para quien no tenga dinero para pagarla. Cada golpe regresivo en la legislación española tiene un ministro que muestra con saña y chulería su revancha refrenada en épocas pasadas. Ahora está la amenaza de otro recalcitrante del catolicismo, Fernández Díaz, haciendo una ley que va a hacer de España un modelo de seguridad. La gran verdad es que el pueblo en las calles les deja trémulos de pavor. Les molesta y desean acabar con las manifestaciones, las discrepancias, las denuncias en la cara, las huelgas reivindicativas, y sobre todo que las imágenes de la represión den la vuelta al mundo; defenestrando la mal trecha marca España. Los tintes del señor ministro, exprese él lo que exprese, son dictatoriales, franquistas y anticonstitucionales. Este señor no se ha leído la Declaración Universal de los Derechos Humanos, establecida por la ONU en 1948, no porque no sepa leer, sino porque tendría que demitir...



Mientras este estado de cosas sucede fehacientemente, el Partido Popular está instalado en la vida en la mentira, jaleado por voceros, tertulianos y medios pagados para seguir engañando al pueblo. Y rubrica este status quo nefasto y perverso, la corrupción. Los tres Poderes del Estado, las empresas y los sindicatos, junto al vicio de la corrupción les acompañan el hábito perverso de no dimitir. En España nadie dimite por nada. Teniendo en cuenta que la palabra presunto es sagrada. Al ciudadano se le ha dicho que si al corrupto se le antepone el prefijo presunto, se le puede votar y ser elegido… “Sí, se puede”. Reza el eslogan del pueblo en la calle. Este eslogan lo hemos hecho  nuestro muchos ciudadanos, pero hay que romper el paradigma del Gobierno. Este paradigma consiste en mantener la mentira de que no había otra salida posible que nos alejara del cumplimiento del oráculo del panteón, cual templo romano de los dioses, en este caso del nuevo Becerro de Oro de los mercados. Hay que desenmascarar a estos secuaces que manipulan la Unión Europea. Hay que desempolvar vocablos que están esperando para ser utilizados: Insumisión ante la injusticia, insulto correspondiendo al insulto, franquismo, fascismo, represión y lo más importante, enterrar el miedo. La irritación del ministro de las cuchillas pasivas disuasorias en el Congreso contra un diputado, es mal augurio para la democracia. Cuidado que viene…




¡Viva la demagogia!


viernes, 15 de noviembre de 2013

ESPAÑA Y EL FRANQUISMO

 ¿Vencedores o vencidos?


El Guernica pintado por los niños

Por Pedro Taracena 

Aunque no se le denomine por su nombre, el franquismo en nuestro país que muchos no se atreven a llamarle por su nombre, España, es tan real como nuestra vida misma. Según la Real Academia Española es un “Movimiento político y social de tendencia totalitaria, iniciado en España durante la Guerra Civil de 1936-1939, en torno al general Franco, y desarrollado durante los años que ocupó la jefatura del Estado. Periodo histórico que comprende el gobierno del dictador.
La semántica de este vocablo solamente nos da una pauta para su ubicación histórica, pero sus consecuencias sobrepasan el tiempo y el espacio. Con la muerte del Caudillo de España, que lo fue por la Gracia de Dios, desapareció la dictadura y se restableció el Estado de Derecho que el mismo general golpista aniquiló. La legalidad y legitimidad de la II República de 1931, destruida por el dictador fue restablecida con la Constitución de 1978.
Al margen del pacto constitucional fruto de un consenso nacional, se estableció otro pacto, no escrito y mucho menos signado entre los franquistas procedentes  de la dictadura y los políticos venidos de la clandestinidad y del exilio. A este periodo del post franquismo se le denominó como la Transición de la dictadura a la democracia. Este pacto mutiló la Justicia Universal, amordazó a las víctimas del execrable régimen y dejó impune los crímenes cometidos durante la dictadura. Esta forma de liquidar el negro pasado más reciente de nuestra nación, se hizo en aras de evitar una involución en la incipiente democrática y una intervención militar, caso este último que se logró abortar.
La llamada modélica Transición creó un estilo de entender la política evitando mirar hacia atrás; dando pábulo al franquismo cada día menos disimulado. Evitando condenar la dictadura y mucho menos tipificar la apología del franquismo como delito. A este carro de la historia se han subido el Rey de España, el Partido Popular, el Capital y la Iglesia, que no han condenado al franquismo y tampoco se espera que lo hagan en un futuro. Hoy tenemos instalado en el Gobierno, sin disimulo, la dinastía fascista en su versión española, los franquistas: Franco, Fraga, Aznar y el personaje más ambiguo, Rajoy.

Es preciso concluir esta columna determinando en este periodo que comienza en 1936 hasta nuestros días, quiénes fueron los vencedores y los vencidos. Los verdugos y las víctimas. Las derechas y las izquierdas. De ninguna manera son todos iguales ni hicieron lo mismo. ¿Con qué autoridad moral los franquistas instalados en el Gobierno, exigen perdón y arrepentimiento a los terroristas de ETA? Cuando ellos no los hacen con las víctimas del franquismo. 

ESPAÑA Y EL TERRORISMO

¿Vencedores o vencidos?



El Hayedo de Zilbeti

Por Pedro Taracena

Es natural que el Partido Popular se indigne por la sentencia del tribunal de Estrasburgo; anulando la doctrina Parot que excarcela a miembros de la ETA.  Terroristas con las manos manchadas de sangre por haber cometido crímenes execrables. Sin arrepentimiento y jaleados por abertzales, rayando y a veces superando la barrera de la apología del terrorismo.
Los partidarios del PP, así como el Gobierno, sus ministros y parlamentarios, han defendido a ultranza a la víctimas de terrorismo. Hasta tal punto que, entre defender la sentencia del Alto Tribunal y la doctrina Parot que aplica la Audiencia Nacional, no han dudado en tachar de injusta la sentencia de Estrasburgo.
Algunos poco ilustrados ignoran que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo es el intérprete jurídico de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. No obstante el Gobierno que sí lo debiera conocer, lejos de  amonestar a su grey, ha echado leña al fuego. Cuando es de público conocimiento que si hay un responsable de esta sentencia es la legislación franquista que la democracia ha sido incapaz de corregir.
Echando la vista hacia a tras, observamos que los parlamentarios electos de la izquierda abertzale, cuando accedían al Congreso con su acta de diputado, se les obligaba a jurar o prometer fidelidad o adhesión a la Constitución Española. Todos prometieron guardar y hacer guardar los artículos de nuestra Carta Magna, eso sí, por imperativo legal.
Para ser un defensor auténtico de las víctimas del terrorismo de ETA, sin atisbo de fisura alguna, es preciso que la justicia exigida dicte sentencias y sean ejecutadas según los dictados de quienes se sienten poseedores de aquella  justicia, que establezca de forma nítida que haya vencedores y vencidos. Desde el universo de los sentimientos y las emociones, hasta podrían estar cargados de razón. Pero desde el sentido común que se alimente de un país  como España, que: “… se constituye en una Estado social y democrático de Derecho, que promulga como valores superiores de su ordenamiento jurídico la libertad, la justicia, la igualdad y el pluralismo político”, este concepto de justicia tiene cierto hedor a venganza, muy en correspondencia con la falta de arrepentimiento de los terroristas y ambos alejados de la reconciliación.

Que cada cual se coloque en el frente que en conciencia más le convenga. Los frentes, las barricadas y la trincheras, “simulados o en diferido”, en España gozan de buena salud.

sábado, 2 de noviembre de 2013

OBEDECER AL FLAUTISTA DE HAMELIN

 Por Pedro Taracena




Lo legal, lo inmoral, lo injusto. El crimen y las políticas criminales. El gobierno de la mayoría absoluta y la tiranía del gobierno absolutista. Es necesario profundizar en la semántica de ciertos vocablos porque están siendo utilizados de forma torticera.

La situación política actual ha llegado a tal nivel de corrupción y desatinos que todas las instituciones del Estado, sin excluir a ninguna, están en niveles de rechazo de la ciudadanía en límites nunca conocidos en democracia. La gobernanza de España está instalada en el ocultismo, opacidad, la mentira y el embuste; haciendo constar la diferencia que existe entre estas dos palabras, las dos preñadas de la misma perversión. Para dar la imagen de otra cosa distinta de la realidad que los españoles sufren, el Partido Popular ha tenido que montar una gran farsa; otorgando papeles a sus secuaces y lacayos para que unifiquen el leguaje para que repitiendo la misma mentira al final parezca verdad. Falacia que quien la critique y rechace es tachado de demagogo. El lenguaje que utilizan contra el pueblo es obsceno y perverso.
El comportamiento de esta pléyade de nefastos políticos no desaprovechan ni una sola ocasión para manifestar su ruindad con el pueblo español: Provocación, despotismo, chulería, engaño, robo, descalificación, sin entrar en el léxico donde el lenguaje jurídico matiza más sus fechorías. Ya no tienen ningún reparo y pudor en descalificar, acosar, insultar y despreciar a: los sindicalistas, los trabajadores parados y pensionistas. Los enfermos, dependientes, inmigrantes y vagabundos. Los científicos, profesores, médicos y estudiantes. Los funcionarios y todos aquellos que son víctimas de su ideología política puesta en práctica.
¿Qué se puede esperar de una clase política que desde el primer día que el Congreso de los Diputados, usando y abusando de su mayoría absoluta, recortan derechos, cercenan la salud pública, expulsan a los estudiantes de sus carreras, provocan el hambre y la desnutrición de los niños, desahucian a familias de su vivienda y dejan a los dependientes sin asistencia? No obstante su cinismo les obliga a decir que lo hacen porque no se puede hacer otra cosa, y es algo que no desean y lo hacen a su pesar. Su hipocresía les delata porque los diputados puestos en pie aplauden y jalean las políticas que son origen del hambre, la muerte, la miseria, el paro, la injusticia y la corrupción. Pero esta jauría de la ira el odio y el revanchismo no están solos. Están muy bien acompañados: El capital a través de los bancos, la patronal y los caciques, que no han desaparecido ni muchos menos. Son los obispos y la patronal los que dictan al Gobierno, legal y democrático, pero injusto e inmoral, lo que hay que hacer. Los medios de comunicación de la derecha franquista y las organizaciones patronales, ya no disimular su adhesión a Rajoy, oscuro personaje torpe, terco y parco, líder de la mentira y del ocultismo. Se ha abierto la veda contra el trabajador y el pobre. El débil y dependiente. Insultos y amenazas y más recortes de su propia vida. ¡Crímenes y más crímenes!
De la Iglesia, los españoles nada tenemos que esperar, lejos de denunciar el estado de inmoralidad y de supresión de derechos que padecemos en España, están ancladas en el nacionalcatolicismo que junto con el Caudillo que los fue de España por la Gracia de Dios, derrocaron la República, implantaron la dictadura confesional, colaboraron en el genocidio franquista y mantienen de facto con los herederos de Franco, Fraga y Aznar, la alianza trono-altar y el maridaje Iglesia-Estado. El pueblo está demostrando que también sabe defenderse de los insultos. Mientras los políticos hacen declaraciones detrás del plasma, cuando salen a la calle si su desfachatez se lo aconseja, les decimos en la cara lo que no nos permiten decirles en el Congreso de los Diputados. Debemos de decirles en su cara lo que son, hasta que se metan en sus madrigueras y no salgan más. Salvo que obedezcan, cual ratas, a la flauta de Hamelin.



sábado, 26 de octubre de 2013

"Justicia para un final con vencedores y vencidos"

El lema de la manifestación de la AVT:

Por Pedro Taracena Gil

La Santa Cruz

Sí, vencedores y vencidos, como al final de la Guerra Civil, como durante la dictadura y como en la democracia constitucional. De esta manera el pueblo español se aleja  cada vez más de su propia reconciliación. Las consecuencias de una ley del franquismo, han puesto en tela de juicio una sentencia del  mismísimo Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. El Gobierno democrático ha manifestado de forma clara y rotunda que está más de acuerdo con la doctrina Parot, que suponía un parche chapuza a una ley de la dictadura, que con una sentencia del máximo tribunal europeo que interpreta nada más y nada menos, que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948.


La Piedad

Es muy difícil encontrar en el mundo civilizado, donde incluyo a Europa y excluyo en asuntos de Justicia Universal a EEUU, que un jefe de gobierno declare que esta sentencia unánime del Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo, sea  “injusta y equivocada”. No obstante es coherente con la trayectoria de Rajoy y sus orígenes. No podemos negar históricamente que El Partido Popular fue fundado en el seno del franquismo por un insigne franquista (falangista), Manuel Fraga Iribarne. Este baluarte del franquismo (nacionalcatolicismo) formó una de las asociaciones políticas; esperpento autorizado por el Caudillo de España que lo fue por la Gracia de Dios.

San Lucas

En tiempos de la democracia esta asociación política que se denominó Alianza Popular, por obra y gracia de la conversión de los franquistas a la democracia, se trasformó en un partido político, como Dios manda, que dijera el actual inquilino de la Moncloa. Para homologarse con los nuevos tiempos se cambió el nombre por el de Partido Popular. Pero su ideología siguió anclada en el franquismo. Después de Fraga vino Aznar y después Rajoy. Todos, fieles lacayos del dictador Franco y Generalísmo de los Ejércitos Tierra, Mar y Aire. Tomaron parte en la elaboración de la Constitución Española pero jamás condenaron ni condenarán la dictadura y el genocidio franquista. Este planteamiento es demagógico a ojos de quienes crearon la gran farsa de la Transición con dos objetivos: dejar impunes los crímenes del franquismo y fosilizar el espíritu constitucional.


San Juan

Cuando los Padres de la Constitución creyeron con toda ausencia de ingenuidad y buena voluntad, que las heridas de las dos Españas estaban cerradas, surgió el terrorismo de ETA; sembrando al pánico, la muerte y el sufrimiento en España y fuera de España. No me permito adjudicar de forma prematura la victoria, ni al Estado ni a la organización terrorista, mientras no se firme un armisticio y su control sea fehaciente. Aunque no se trate de dos ejércitos en contienda, la realidad nos dice que ha sido una guerra larvada y en ocasiones sucia.


San Marcos

La frase "Justicia para un final con vencedores y vencidos" no puede huir más de la reconciliación entre los españoles. Otra oportunidad perdida para ganar la auténtica paz que es algo más que solamente ausencia de violencia. Desde el 18 de julio de 1936 las dos Españas siguen enfrentadas. La España católica y de derechas obtuvo la victoria sobre la España republicana y de izquierdas. Hubo “vencedores y vencidos” pero no hubo justicia, porque no hay guerra justa. Los “vencedores” capitaneados por el invicto Caudillo impusieron a los “vencidos” una dictadura sanguinaria que gobernó España como si de un botín de guerra se tratara. Tampoco hubo justicia, más aún, imperó la tiranía y el despotismo, sin restaurar el Estado de Derecho hasta la Constitución de 1978.



San Mateo


Situados en 2013 podemos constatar que las dos Españas siguen enfrentadas, no por un nuevo conflicto, sino por las secuelas del conflicto original. Si no se hubiera derribado la República la España actual sería otra y otro su peso específico en Europa. No es para enorgullecernos porque en el siglo XXI una España enarbole la pancarta de: "Justicia para un final con vencedores y vencidos". La palabra justicia colocada como premisa para sentenciar quiénes son los vencedores y quiénes los vencidos, está llena de odio, revanchismo y venganza. Porque los tribunales de justicia españoles que emanan de un Estado de Derecho ya han impartido Justicia. Ha sido una ley que imperaba cuando España no era un Estado de Derecho, la causante de que bajo una interpretación a conveniencia del Gobierno de turno, el Tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo haya dictado una sentencia conforme a los acuerdos firmados por España. ¿A quien señala el eslogan de la pancarta como vencedores y a quienes como vencidos? Que cada cual que se coloque en la trinchera que más le convenga.

Esculturas: Juan de Ávalos
Fotos: Pedro Taracena Gil