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domingo, 11 de septiembre de 2011

EL GENOCIDIO DE FRANCO



 
Ha llegado la hora de hablar claro. Franco planificó el genocidio el día 17 de julio de 1936. La resistencia al sangriento golpe de estado duró tres años. La victoria de las fuerzas fascistas sobre las republicanas, justificaron la Guerra Civil que los primeros provocaron. Como consecuencia legitimaron la dictadura. Muerto el sátrapa, sus seguidores los franquistas, se vistieron de demócratas y se alistaron a la inmodélica transición, y  a la Constitución de 1978. Los secuaces y cómplices del exterminio, capitaneados por el exministro de Franco Manuel Fraga, crearon Alianza Popular y después el Partido Popular. El actual partido de Fraga, Aznar. Rajoy, Cospedal, Aguirre... son los herederos genuinos y legítimos del caudillo Francisno Franco. Por mucho que lo nieguen son los mismos perros con distinto collar. El rechazo de la legitimidad de la República, les hace más franquistas. Abrazando la Transición no se hacen más demócratas, sino que se alejan más de la reconciliación nacional. Ignorando la Memoria Histórica se hacen cómplices de los crímenes cometidos por el dictador. Y mientras no condenen el periodo más negro de la historia de España (1936-1975), seguirán siendo franquistas y jamás formarán una derecha civilizada, de corte europeo.

sábado, 10 de septiembre de 2011

EN POCAS PALABRAS, ADIÓS SEÑOR BONO


He buscado en el diccionario de la Real Academia Española un epíteto que calificara su comportamiento en los últimos meses como socialista, demócrata y como presidente de la soberanía nacional. Y salvando la cortesía el respeto institucional y aquello que se considera políticamente correcto, solo he encontrado la de impostor. Las tres acepciones le hacen acreedor de ese título. Es reprochable e indigno que el Presidente del Congreso de los Diputados, primer defensor de la Constitución que representa al pueblo español, haya contaminado la función que desempeña con sus creencias religiosas. Ha rehusado con subterfugios condenar el golpe de estado de 1936 y denomine a Fraga “patriota de bien”. Estas conductas observables por los españoles no pertenecen al cargo que desempeña, elegido por el pueblo. Más buen corresponden a un político que tiene sus raíces en Falange Española y en el nacionalcatolicismo. Exactamente corresponderían a Manuel Fraga Iribarne y a todos sus secuaces, que lejos de reconocer que la República fue un régimen tan legal y legítimo como la  Constitución de 1978, se niegan a condenar el genocidio planificado de Franco el 17 de julio de 1936. Exterminio que se prolongó hasta su muerte. El señor Bono se ha creído que se puede servir a dos o más sensibilidades, desempeñando la función constitucional. Como servidor del Estado que acoge a todos, defensor de la Constitución que es aconfesional y como responsable del respeto que le exige la Memoria Histórica de las víctimas de franquismo, uno de los poderes del Estado ha sido ocupado por un perfil inadecuado. Pero le felicito porque ya jamás volverá a cometer tales indignidades.
Pedro Taracena Gil

viernes, 9 de septiembre de 2011

EL RAP DE ESPERANZA AGUIRRE

La política y el comportamiento de este personaje tan singular, inspira composiciones como esta. Pero ella está por encima de estas vulgaridades. Ella es aristócrata, grande de España, liberal ilustrada, genuina franquista y dama de la Puerta del Sol y sus aledaños.


EL RAP DE ESPERANZA AGUIRRE

AGUIRRE LIDERESA ILUSTRADA LIBERAL Y CÍNICA



La lideresa madrileña se supera a sí misma en cada instante. Se ha ganado a pulso el título de EL ENEMIGO DEL PUEBLO NÚMERO UNO. No es fobia, tampoco aversión personal, ni mucho menos manía persecutoria. Esta dama de acero se propone cada día llevar al pie de la letra el liberalismo económico y salvaje, aprendido en las fuentes conservadores del republicanismo americano más recalcitrantes, en la escuela de Margaret Thatcher en el Reino Unido y en el franquismo más genuino. Desea fulminar todo aquello que pueda ser público, en favor de lo privado: educación, sanidad y dependencia. A los sindicatos les niega el pan y la sal y su propia naturaleza constitucional. El único becerro de oro al que rinde honores, esencia de su ideología política, es el capital fluyendo en libertad bajo las reglas de los mercados. Es fácil constatar de qué forma la patronal de Madrid la venera.  Aguirre es tosca y parca en las formas; faltando al respeto al pueblo con total soltura. Su objetivo final es liquidar hasta el último atisbo de control del Estado sobre la economía. De la mentira hace su método para desprestigiar al contrincante.  No obstante, en estos días se le está cayendo la máscara que mantenía; culpabilizando de todos los males de la Comunidad de Madrid a Zapatero. Los reajustes que están manteniendo sobre todo en Sanidad  y Educación, las comunidades de gobiernos no socialistas, dejan al descubierto sus verdaderas intenciones. Es de esperar que los madrileños que se creyeron sus mentiras de que ella era inocente, bajo el chascarrillo ripioso de que: “Pío pío que yo no he sido”, asuman la realidad de que la calidad de la enseñanza, la sanidad y la dependencia están en sus manos porque dependen de ella. Y si sigue empecinada, al menos los votantes no podrán alegar ignorancia. El Partido popular es prolijo en estos personajes, pero superar a Esperanza Aguirre en cinismo y mala educación, es muy difícil. Enemiga del pueblo porque es enemiga de su bienestar y su futuro; gobernando sólo para los que pueden pagarlo todo: colegios privados y si son de la Iglesia, mejor. Medicina privada directa o indirecta, desviando los temas relacionados con la sexualidad y la procreación hacia centros contratados eludiendo la ley. Pedro Taracena Gil

jueves, 1 de septiembre de 2011

LA GRAN METÁFORA DE LA TOMA DE LA BASTILLA

Las declaraciones y exigencias políticas de la gran dama de la Puerta del sol, son siempre insolentes, pero las de hoy reclamando una policía para expulsar de su parcela a los del 15-M; tratándoles de asaltadores de su Bastilla particular, son perversas. Esta dama liberal e ilustrada de pacotilla, pero siniestra en sus intenciones, se siente propietaria de la Comunidad de Madrid, igual que Franco, su modelo y mentor, se sintió propietario de España. Utiliza los términos de la revolución como si los hubiera leído ayer. Denigra la democracia real de los españoles cuando reclaman el fin del caciquismo, que supone mantener a ultranza la democracia formal, aunque sea estéril para los derechos del pueblo. Su sensibilidad política es nula tanto en las formas como en el fondo. Ignora que el diccionario español es muy rico para hartarnos los madrileños dedicándole epítetos que la definen perfectamente, con elegancia, discreción, cortesía y hasta educación. Un cuerpo de policía bajo el mando de esta ínclita señora, sería la solución para erradicar a estos ocupantes de su plaza. Con esta fuerza pública hecha a su medida para defender su Puerta del Sol, acabaría de un plumazo con los del 15-M, que según ella están ocupando el espacio que es de todos, de los católicos y sus comerciantes adyacentes. Y reclama que el Gobierno haga cumplir las leyes que violan con sus protestas. No hay duda de que esto lo ha aprendido de su padre fundador Fraga Iribarne, que cuando era ministro de la gobernación aseguraba con el despotismo que le caracteriza: ¡La calle es mía! Esta Mariana Pineda del siglo XXI sería una buena ministra del interior. Pero la gran paradoja es que el movimiento 15-M se ha tirado a la calle porque la democracia formal, que ella tanto vocea, no cumple con las obligaciones que el Estado tiene contraídas con el pueblo: Derecho al trabajo, a una vivienda, a que la representación democrática sea justa, no en manos de los grandes partidos, educación, sanidad y dependencia públicas, no en manos privadas. Estas perversiones de las administraciones públicas son las que el Movimiento Democracia Real ¡ya! Denuncia en la Puerta del Sol. Y la presidenta de la comunidad, que no es que represente al Estado, es que es el Estado, responde con ocurrencias y frivolidades. Si a un solo policía se le fuera la mano para aplastar la manifestación de los indignados por las políticas de personajes como Aguirre, estaríamos ante un estado fallido. Es más importante gritar su indignación en el centro de España por el fracaso de la política del Estado, que aplastar a ágoras y foros porque molestan a su señoría y a sus mercaderes vecinos. No en balde la cultísima lideresa ha mencionado la toma de la Bastilla.