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viernes, 2 de noviembre de 2012

CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA




Por Pedro Taracena Gil
La transición española de pasar de una dictadura, resultante del golpe de estado y del enfrentamiento fratricida, a una democracia, obtuvo como resultado, que quienes habían provocado la guerra civil e implantaron una cruel dictadura, impusieron sus ideas con el pretexto de evitar males mayores. Consensuaron con la oposición al franquismo una mordaza para que los crímenes del franquismo quedaran impunes. La derecha triunfante jamás condenó el franquismo, haciendo causa común con el Rey; oponiéndose a reconocer la legalidad de la República. Para el Partido Popular heredero legítimo de Franco, Fraga y Aznar, han fosilizado la Constitución de 1978 y ahora más que nunca están implantando el nacionalcatolicismo y el nacionalsindicalismo, bases del régimen de Franco. En el entorno legal de la Memoria Histórica, el franquismo lejos de ser delito, su apología, goza de total libertad de movimiento.
Una visita en busca de las huellas de las víctimas del franquismo, al pueblo de Porcuna (Jaén) y a los cementerios de Guadalajara capital y de Yunquera de Henares de la misma provincia, el resultado no puede ser más desolador y al mismo tiempo un escándalo. En el caso de la antigua Obulco el monumento a los CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA, alojado en la fachada de la iglesia parroquial, lejos de ser eliminado por anticonstitucional, ha sido restaurado dándole mayor brillo si cabe, al colocarle una nueva y flamante cruz. Aunque hay que destacar que la valentía, el coraje y los valores republicanos, han erigido en el cementerio de Porcuna un monumento que rinde honores, con nombres y apellidos a las víctimas del genocidio franquista. En la necrópolis de Guadalajara han erigido un monumento que recuerda sin discriminación a los que dieron su vida, cada uno por sus ideas. Adentrándonos en el cementerio, no hace mucho tiempo, se han instalado tres monolitos de roca autóctona sobre una alfombra de guijarros blancos, en memoria de aquellos caídos en el bando de los perdedores. Traídos de fosas anónimas en lugares indignos para albergar los resto mortales de cualquier humano. A quienes se les había negado hasta la memoria de que hubieran existido. Pero este logro de la Memoria Histórica de Guadalajara, lejos de respetar este monumento funerario donde constaba la relación de las víctimas sacadas del anonimato, ha sido un espejismo. La placa que daba fe de que aquellos españoles habían recuperado su dignidad, ha desaparecido… Los vencedores siguen gozando de impunidad, el poder sigue en las mismas manos… Los franquistas.
Después visitamos el cementerio de Yunquera, allí el despropósito es mayor si cabe. Los CAÍDOS POR DIOS Y POR ESPAÑA conservan el espíritu revanchista del triunfo de haber luchado en la Santa Cruzada y haber implantado el nacionalcatolicismo en España. El monumento siempre estuvo en la fachada de la iglesia, exhibiendo hasta el año 2011 las placas de Calvo Sotelo y demás reliquias de la dictadura. Pero en un alarde de renovación y reconciliación, este simbólico mausoleo fue colocado al fondo del gran paseo que divide por la mitad el renovado cementerio de Yunquera. Sin añadir ni un caído más. Relacionando sobre dos planchas de mármol todos los caídos que les tocó caer en el bando de los vencedores. Es curioso observar, como no podía ser de otro modo, que haya personas que tengan familiares en ambos monumentos, de parentesco muy cercano, en los tres lugares visitados de Castilla La Mancha y Andalucía. En todos ellos han pasado por el ayuntamiento, políticos de distinto signo, pero todos permanecieron y permanecen amordazados, con el silencio consensuado de la “modélica transición”. Lejos de alcanzar la reconciliación entre todos los españoles, las autoridades políticas y religiosas, ponen en escena la alianza trono altar de la dictadura, sobre todo en las procesiones y demás fiestas religiosas. ¡Qué vergüenza!








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