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viernes, 10 de julio de 2015

UNA NUEVA ESPAÑA



Por Pedro Taracena

Los Poderes del Estado incluyendo el Cuarto Poder, están observando estupefactos la reacción del pueblo español como consecuencia del Movimiento 15-M. Son presa de un ataque de pánico que les está dejando sin palabras y hacen verdaderos esfuerzos por acuñar una serie de vocablos que constituyen su jerga de guerra y de defensa. Todas estas instituciones y medios de comunicación han constituido y constituyen una casta, La Casta de la Sacrosanta Transición. Aunque se han sentido insultados con el sentido peyorativo de la palabra, todos se han dado por aludidos.

Sus enemigos están en las trincheras y las barricadas del temido comunismo bolivariano y bolchevique. Estas nuevas fuerzas populares que ellos, sin que la RAE lo haya recogido, se han precipitado a denominarles: Populistas cuando el incumplimiento sistemático de los programas electorales son el verdadero populismo, basado en la mentira. Radicales porque el llegar a la raíz de los problemas para La Casta es una forma negativa de buscar la verdad y luchar contra la desigualdad y la injusticia. Otra denominación es extremistas, todo aquello que políticamente no esté centrado, es decir en la centralidad, desestabiliza la gobernabilidad del país. En realidad con el bipartidismo como única alternancia, han tenido garantizada la manipulación, como demuestra la larga tradición de acuerdos nefastos entre el PP y el PSOE, siempre de espadas a los ciudadanos.




Los ciudadanos que pertenecimos a La Casta y mirábamos hacia otro lado cuando nos tacaba votar al PSOE, por ejemplo, ahora los estupefactos somos nosotros… Nadie está preparado para asumir otra situación al margen del bipartidismo y la opción política que no sea el centro. Un centro que por definición es el punto más inestable, impreciso y utópico. La derecha, aún siendo la extrema derecha, siempre renegará de su extremo y huirá al centro. Y la izquierda acomplejada por la histórica vocación socialista y republicana, se ocultan bajo el eufemismo de la Socialdemocracia. Vocablo más presentable para no asustar a la tiranía de los mercados.





Ante este panorama he decidido no comprar ningún periódico desde hace cinco años. Los periodistas están desactualizados y ni uno solo está capacitado para hacer la más mínima crítica al poder. Hacen un periodismo ramplón y son secuaces y lacayos de quien les paga. Y los economistas que no están al servicio de la dictadura de Merkel, no se le da la palabra en los medios. Hasta los programas de tertulias que podrían ser más avanzados, no se salen ni un ápice del guión establecido. Les da miedo conocer y debatir sobre los aspectos positivos de la nueva realidad política, en autonomías y ayuntamientos. Son carroñeros de los viejos tópicos, dejando a un lado la radicalidad positiva de los compromisos de los nuevos políticos. Las redes sociales hoy tienen muy bien informado al pueblo y no esperamos a forjarnos una opinión escuchando a los tertulianos, que sin abrir la boca ya sabemos las barbaridades que van a declamar.




España va camino del cambio a pesar de que el PP, el PSOE y los Voceros del Gobierno luchen contra los radicales de izquierdas que lo somos sin complejos ni prejuicios. El Gobierno de Rajoy será el último gobierno franquista. Por tanto, el parco, terco y torpe líder del franquismo y del nacional-catolicismo, tiene los días contados. Y el pusilánime de Pedro Sánchez, completará la galería de socialistas fosilizados por los logros de la Sacrosanta Transición.



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